Relato corto: Renacer

Producciones propias · abierto por BloodShadow · 17 de agosto de 2006, 18:30 · 68 lecturas en su día

BloodShadow Partícula · 78 mensajes
Vamos a ver... esto que os dejo aquí es un trabajo del año pasado, de castellano (bueno, luego había que hacer unas cosas con el texto, lo que os dejo aquí es el relato solo xD). Podría perfectamente ser la historia introductoria de un PJ de Vampiro ^^.
He separado los párrafos con un espacio para que se lea mejor ^^.
Aviso ya de que el vocabulario y las referencias a ciertas ideologías o grupos son "durillas". No es mi opinión, es el punto de vista del PJ (está escrito desde su punto de vista). Si alguien se ofende, le pido que respire hondo antes de escribir alguna burrada dejado llevar por la rabieta. Gracias Wink

Cuando desperté eran cerca de las siete de la tarde del domingo. Estaba empapado en sudor frío y tenía la boca muy seca, pero no era solo eso, me sentía extraño. Probablemente mis amigos me dejaron aquí tras la fiesta del sábado, pues aun llevaba puestos mis vaqueros nuevos, la camiseta negra y la chaqueta de piel de la noche anterior. No sé a que hora debí llegar o cuanto había dormido. Lo último que recordaba era varios tipos delante de mí, un grupo de fascistas violentos que gritaban algo sobre matarme, entre vivas España y me cago en tu madre, decían que me iban a destripar por comunista y que, cojones, alguien como yo no merecía vivir en la “gran España”. Una gran España de mierda, llena de fascistas como él, que pretendían eliminar todo pensamiento disidente. Después recuerdo una pelea, a mi tirado en el suelo... creía que con una herida de navaja, pero no tengo ninguna… después un tipo extraño encima mía… y hasta ahora.

Tras despejarme un poco bebí agua, me di una ducha rápida y me cambié de ropa. Cuando me miré en el espejo tenía bastante buen aspecto, así que decidí bajar al bar de la esquina de mi calle para ver si encontraba algún colega.
La calle donde vivía es bastante peculiar. Es en realidad un callejón que da a una calle mas ancha, en la parte antigua de la ciudad. Las paredes de las fincas, peladas y con manchas de todo tipo (sobretodo meadas), junto al hecho de que hace años que por aquí no pasa un barrendero, la hacen parecer un sitio algo peligroso. De las fincas bajan cañerías antiguas, de hierro, oxidadas y algunas rotas, para desaguar los tejados cuando llueve, y al fondo del callejón, junto a la pared de una finca abandonada, hay un montón de escombros, caídos del balcón de esa misma finca. Cómo podrás comprobar, vivo en una zona poco favorecida por los servicios públicos como barrenderos o cuidado de calles.

A la hora bajé ya era de noche, y yo mismo, si no conociera el barrio, me lo habría pensado dos veces antes de andar solo por allí. Pese a estar mas despejado, me sentía extraño, y me pareció que veía con mucha claridad, demasiada para lo tarde que era. No le di mayor importancia, aunque más tarde lo comprendería todo. Entré en el bar, pedí una caña y me fui para la mesa donde estaba “El Pincho”. El Pincho era un tío alto y desmañado, con el pelo largo a media espalda siempre enredado, una barba de tres o cuatro días y unas ojeras de llevar el mismo tiempo sin dormir. Esas ojeras y las orejas, parecidas a las de un trasgo, hacían de el un peculiar personaje. Se gano el mote después de rajar a un skin una noche de marcha… fue una temporada a la cárcel y algunos desconfían de el, pero es legal con los colegas.

Al acercarme a la mesa y sentarme, el Pincho levantó los ojos. Nada más verme los ojos se le abrieron muchísimo y puso una cara que no sabría decir si era por miedo o porque estaba flipando. Yo lo saludé e intenté averiguar que pasaba - Buenas nano. ¿Qué es de tu vida? ¿Ha pasao algo por aquí? – Nada. No contestaba. – Hey! Estás atontao. ¿Qué pasa? – El Pincho hablaba con dificultad. No era sorpresa, realmente tenía pánico. –P…pero…tío… ¿tú? ¿No te habías muerto? – Y lo decía convencido… - No me jodas tio. Explícame eso de que estoy muerto, sí es una broma no tiene ni puta gracia – Ya un poco más calmado me explicó que mis amigos le habían contado que me mataron la noche anterior, un grupo de fascistas, de un navajazo en las tripas… así que tal vez sí me habían dado el navajazo… pero entonces ¿como estaba vivo y sin rastro de la herida? Y luego estaba lo de aquel extraño inclinándose sobre mí… y ¿haciendo qué? Ahí se perdía mi recuerdo. Lo que estaba claro era que aquí pasaba algo raro, y en este mismo momento, decidí que iba a averiguar que era.


Lo primero que iba a hacer era ir al lugar donde, supuestamente, había muerto. Si todo había ocurrido como se suponía que ocurrió, habrían rastros de sangre y puede que algún arma, y con un poco de suerte, el extraño sería uno de los muchos mendigos que habitan la zona y podría hablar con el si no lo habían acuchillado o le habían pegado fuego otra de esas bandas violentas. Al llegar a la zona me costó un poco orientarme entre las numerosas callejuelas, pero finalmente la encontré. Me puse a observar la zona, y en efecto había numerosas manchas de sangre que llevaban a una más grande sobre la acera. Pero de esa mancha no salía ninguna… así que quien sangrara (se supone que yo), no debió irse sangrando.

Después de observar toda la calle, me puse a buscar entre los cartones algún arma o cualquier otra cosa que me diera ciertos detalles sobre lo ocurrido. De pronto salió de un montón grande de cartones un mendigo, gritándome que, por Dios, dejara los cartones que le servían de cama. Lo siguiente que ocurrió fue realmente confuso. Como si se tratara de un acto reflejo, me abalance casi sin darme cuenta sobre el mendigo, lanzándolo contra la pared, de la que cayó algo de polvo y uno o dos ladrillos por el impacto. Antes de que pudiera reaccionar, salté hasta donde se encontraba, caído entre los cartones, y le arranqué medio cuello de un brutal mordisco. Me bebí hasta la última gota de sangre de aquel pobre infeliz, y al acabar me sentía realmente fuerte. Empezaba a descubrir mi nueva naturaleza…

Aún perplejo por lo ocurrido, me senté por allí cerca, pensando en lo que había pasado hacía apenas un momento. Estaba aún absorto en mis pensamientos cuando una voz me saco de mi trance. Al levantar la vista, pude ver al extraño de la noche anterior… bien, ahora podría preguntarle que había pasado. Antes de que abriera la boca para preguntar nada me ordenó que le siguiera y echó a andar. No sabría decir que, pero una especie de sexto sentido me decía que era de fiar, así que lo seguí. El tipo abrió la puerta de una de las casas medio derruidas de la zona, y yo entré detrás de el, esperando poder encontrar algo de sentido en todo aquello.
La habitación en la que entramos era sencilla en extremo. Cuatro paredes pintadas de un gris bastante oscuro delimitaban el espacio. En un lado de la sala, un par de sillones frente a una chimenea de piedra. Al otro, una cama con una mesita pequeña al lado, sobre la que reposaban un libro y un despertador. El extraño me pidió que me sentara y, sin que yo preguntara, comenzó a explicarme lo que yo había venido a averiguar. Me contó que, en efecto, me habían dado un navajazo, y había estado a punto de morir. Afortunadamente, el llegó al poco tiempo, dirigiéndose a este lugar, y me ayudó. Lo más sorprendente fue la explicación de cómo me había salvado –Simplemente, te mordí. Era la única manera de que no murieras, y además, necesito aumentar el número de los nuestros en la zona – Yo estaba realmente perplejo, no comprendiendo como al morderme podía haberme salvado de morir. – No lo entiendes… vaya, parece que tendré que explicarlo todo. Soy un vampiro, y ahora tu también. No, no somos un mito, existimos, no tal como nos pintan, pero existimos. Pero de eso ya aprenderás más durante tu enseñanza. Ahora lo importante es que seas presentado cuanto antes a los demás… y que no causes ninguna otra muerte como la de ese mendigo si no es necesaria. Si no aceptas o no quieres esta vida, tendré que matarte…- Así que acepté. Y de esta manera, amigo mío, fue como yo me convertí en un vampiro. Ahora formo parte de una raza superior, y soy yo el que limpia las calles de escoria como los que me mataron, y algún día nos levantaremos por fin sobre los humanos en el lugar de líderes que merecemos ocupar. Pero esto, débil discípulo, es una historia que te contaré llegado el momento.

Fin
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Dany Partícula · 160 mensajes
 Smiley Sinceramente me parece bastante entretenida y estaría bien que colgaras más. A mi por lo menos me entretien, además también dire que esta muy bien escrito. Cheesy eso que aver si pones más.
El resultado de tus pensamientos hasta hoy es lo que hoy eres; lo que hoy pienses es a partir de ahora es lo que serás mañana.
Andreu Partícula · 140 mensajes
Plas Plas Plas

A ver si es verdad que se lleva por delante a toda la escoria Wink
In a world without fronteirs who needs Gates and Windows?
BloodShadow Partícula · 78 mensajes
Es un relato corto... y acaba ahí xDD No tenía pensado seguir las aventuras del personaje... aunque ahora que lo dices, tampoco es mala idea... lo consideraré ^^

Instantánea más reciente: 21/10/2006 en la Wayback Machine.